Domingo 29° del Tiempo Ordinario. Año C. Ser rectos para vivir en justicia

 EVANGELIO

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 18, 1-8

Jesús enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:

“En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres; y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: “Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario”.

Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: “Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme””.

Y el Señor dijo: “Oigan lo que dijo este juez injusto. Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a Él día y noche, aunque los haga esperar? Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia.

Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?”

Palabra del Señor

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Homilía
Domingo 29° del Tiempo Ordinario. Año C.
Domingo 19 de octubre de 2025

Cuando alguien quiere ganar sin un argumento válido, el caos es una táctica que suele resultar. Como decían los antiguos, «a río revuelto, ganancia de pescadores». En medio del caos, hay personas que sacan provecho personal: Los oportunistas. La parábola del evangelio de este domingo quiere cuestionar a este tipo de personas. El mensaje de Jesús se dirige en otra dirección. Jesús es reconciliación, justicia y compasión. 

El autor del texto de Lucas escribe hacia fines del siglo primero CE. No está la misma efervescencia por la fe que 30 años antes, el Imperio Romano ha atacado duramente, las personas viven en un contexto de mucha mezcla: son gentiles, viviendo bajo el dominio de Roma, escuchando a predicadores que vienen -en su mayoría- de la tradición hebrea (como el caso de Pablo), y les invitan a creer en Jesucristo. Ante semejante combinación de culturas, es evidente que los creyentes quieren validarse como grupo y, probablemente, mostrarse o sentirse mejores que los otros miembros de la sociedad. En ese contexto, la parábola impacta, por medio de los personajes, con un mensaje que cuestiona los valores que se están gestando en el seno de la comunidad de creyentes en Cristo.
 
Por un lado, encontramos al juez. Este hombre no es respetuoso de la religión ni de la humanidad. Antes bien, es un ser despreocupado. Por lo tanto, Lucas podría haber colocado en esa imagen una crítica al sistema de justicia de la época. Los jueces en el Imperio no responden solamente al oficio de hacer cumplir la ley, sino que también responden a condiciones de estatus social y de aprovechamiento de los bienes de otros. Ese tipo de justicia aparece en la parábola. 

Por otro lado, está la viuda. Normalmente, se nos dicen cosas positivas de esta viuda, porque fue persistente y, en el imaginario lucano, las viudas son, generalmente, pobres, humildes, calladas, víctimas. A esas viudas habría que favorecerlas siempre. Sin embargo, en esta ocasión, la viuda no cumple con el estereotipo. Esta mujer podría ser adinerada y, ciertamente, es insistente. Ella no anda en búsqueda de justicia, sino de venganza. La palabra «justicia» en la frase «te ruego que hagas justicia con mi adversario» es, en verdad, la palabra griega ekdikeo que, aunque se emplea en documentos legales, significa literalmente «venganza» (muy lejos del griego dikaiosyne» que sí significa justicia). En el fondo, la viuda quiere vengarse de su adversario y utiliza al juez injusto para ello. Lo hace por medio de amenazas. Cuando el texto traduce «ella me molesta» el verbo que utiliza es hypopiazo, es decir, «ella me golpea/machuca». En el fondo, el juez responde por miedo. Ella se aprovecha de ese miedo, por lo que podríamos considerarla una oportunista y vengativa.

Lamentablemente, la relación entre el juez injusto y esta mujer vengativa no es la búsqueda de justicia. Entonces, Jesús irrumpe en el relato para mostrar que la parábola no es una invitación a identificarse con alguno de los personajes, sino que se trata de una invitación a tomar postura como mujeres y hombres de fe. La clave del texto llega con la pregunta final. El tema central es si encontrará Jesús fe en el mundo. En otras palabras, si la fe que alimenta nuestras vidas, nuestras relaciones personales está alimentada por nuestros deseos de venganza o también si la comunidad creyente seguirá amedrentando y excluyendo a quienes opinan o actúan distinto. A lo mejor, la invitación sí es a insistir, pero no en la venganza, sino en la rectitud personal, en la coherencia de vida y en la acogida y servicio a los demás: rasgos de verdadera justicia bíblica.

Pidamos al Señor que nos regale fortaleza para ser consistentes con el proyecto de Jesús, para que no nos dejemos ganar por la sed de venganza ni por los estereotipos, sino que busquemos siempre la rectitud. Al final, lo mejor es que todos saquemos ganancias vitales, pero no a costa de un río revuelto, sino de un río claro con un cauce directo: la justicia.

Que así sea. Amén.
P. Juan Salazar Parra, SJ



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