Domingo de Cristo Rey. Año B. Vivir en paz y verdad es vivir en diálogo y en honestidad.
Homilía
Domingo de Cristo Rey. Año B.
Domingo 24 de noviembre de 2024.
En los últimos meses, en distintas partes del mundo ha habido (y siguen habiendo) crisis políticas. La solución más simple ha sido el cambio de gabinete o, inclusive, elegir un nuevo mandatario, como si el refrán “A rey muerto, rey puesto” fuese a resolver todos los problemas sin procesos de transparencia y justicia. De esto nos habla el evangelio de hoy.
La liturgia nos invita a celebrar hoy la fiesta de “Cristo Rey”, una expresión que hace sentido con el Cuarto Evangelio (el que se dice que es de Juan). En los otros evangelios, especialmente el de Mateo, se habla del Reino de Dios. En cambio, en el texto que hemos leído hoy se nos habla del reinado de Jesús. Lo primero que salta a la vista es que se habla de Jesús y no del Padre. Esto es algo muy propio de este evangelio, porque, en toda la primera parte del libro, al reconocer a Jesús se reconocen rasgos de Dios. Lo segundo es que se trata de un reinado y no un reino, es decir, no se trata del dominio sobre un terreno, sino de una forma de gobernar.
¿Cómo gobierna/reina Jesús? Con paz y con verdad. Por una parte, el reinado de Jesús es un reinado de paz, no hay armas de por medio, ni combates. Ni él combate, ni combaten quienes le siguen. El combate está asociado a la guerra, al enfrentamiento, pero especialmente, a la defensa de los límites, a asegurar lo que se llama, las “zonas de confort”. Si sus seguidores o él mismo combatiesen, Jesús estaría protegido, no hubiera sido entregado, no estaría formando parte de ese juicio. Sin embargo, la lógica de su reinado opta por la paz, por salir de su comodidad y entrar en diálogo con quien es diferente, para intentar razonar, para aprender mutuamente.
Por otro lado, el reinado de Jesús da testimonio de la verdad y la verdad es elocuente, no necesita de definiciones filosóficas. La verdad es transparencia, es honestidad, es presentarse ante otros como lo que somos, con nuestras virtudes, pero también con nuestras debilidades. Vivir en la verdad es saber escuchar, dice el evangelio, es saber acoger esa realidad y no dejarse engañar por estadísticas baratas o encuestas de turno, es ir más hondo, es calar en el corazón de la humanidad y acoger sus necesidades. La lógica del reinado de Jesús es la instalación de la verdad como práctica de vida, de mostrarnos sin máscaras y reconocer la humanidad que habitamos.
Si el reinado de Jesús no es de este mundo, y está dialogando con un rey, un gobernador de este mundo (del mundo romano), y le está mostrando que ambos son reyes de maneras diferentes, en el fondo, Jesús está haciendo una crítica al sistema del que participa Pilato, en el que no se vive en paz ni con la verdad. En la lógica del gobernador romano, en el duro ámbito político de intrigas, manipulaciones, sobornos y arrogancia del que participa Pilato, la paz y la verdad son extrañas. Como lo son para muchos de nuestros sistemas hoy.
A veces, nos dejamos convencer por “reyes de este mundo”, que se pasean con autos lujosos, con cargos de poder o con una voz fuerte y convincente, pero sin proyectos que se hagan responsables de la vida de la sociedad. Otras veces, nos comportamos como “reyes de este mundo”, buscamos la comodidad personal o mentimos para mantener lugares o trabajos. En algunas ocasiones se nos imponen los “reyes de este mundo”, porque estamos en lugares en los que existen monarquías o pseudomonarquías, con sujetos que llegan al poder por pertenecer a una familia.
Como vemos, “reyes de este mundo” hay bastantes y de distinto tipo. En tiempos en que las guerras abundan y en que los empresarios y políticos viven de sobornos, arrogancias y manipulaciones de los medios de comunicación, estamos invitados a comportarnos y a favorecer un “reinado de otro mundo”, el reinado de Jesús. En este modo de gobierno, las personas no son intercambiables por favores políticos, los cargos no se ofrecen por amistad o herencia sanguínea, acogemos a quienes son, piensan o actúan diferente. En ese reinado, la paz y la verdad son las únicas banderas y el desarrollo pleno de la humanidad en diálogo es nuestro modo de hacer ese reinado presente en la sociedad.
Pidámosle al Señor que nos ayude a vivir ese reinado, que no perdamos tan fácilmente de vista que no basta con cambiar un rey por otro, que “a rey muerto, rey puesto” no es suficiente, sino que debemos trabajar por la paz, es decir, en constante diálogo, y la verdad, o sea, en transparencia, para poder palpar el sentido del reinado de Jesús que se nos propone.
Que así sea. Amén.
P. Juan Salazar Parra, SJ
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Mc 11, 9. 10
Aleluya.
¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito sea el Reino que ya viene, el Reino de nuestro padre David! Aleluya.
EVANGELIO
Tú lo dices: Yo soy rey.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 18, 33b-37
Pilato llamó a Jesús y le preguntó: “¿Eres Tú el rey de los judíos?”
Jesús le respondió: “¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?”
Pilato replicó: “¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?”
Jesús respondió:
“Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que Yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí”.
Pilato le dijo: “¿Entonces Tú eres rey?” Jesús respondió:
“Tú lo dices: Yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz”.
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