1° Domingo de Adviento. Año C. Ser responsables de nuestra libertad.

 Homilía

1° Domingo de Adviento. Año C.

Domingo 01 de diciembre de 2024

 

Hay quien dice que “la responsabilidad es el precio de la libertad”, es decir, la libertad no es sinónimo de azar, sino de decisiones. En el evangelio de Lucas, la liberación (el proceso de adquirir libertad) es un concepto recurrente. En el texto que leemos este domingo, la liberación está asociada a la esperanza y al límite. El texto comienza y cierra con la idea de que nuestra vida humana es limitada. 

 

Por un lado, al inicio, la humanidad está limitada por las fuerzas de la naturaleza. La naturaleza que, para el mundo moderno, es un “objeto” de manipulación y de aprovechamiento, en el mundo bíblico es un “sujeto”, es decir, tiene fuerza, capacidad de decisión y de afectos. El rugido, la violencia o la ira con la que se caracterizan al mar o a la tierra son muestras de que la naturaleza en la comprensión del mundo en tiempos de Jesús (y en el mundo bíblico en general) no son simples receptores pasivos de lo que otros les hagan, sino que hacen, generan reacciones en otros. En este caso, producen temor al ser humano, que reconoce su vida y, especialmente, sus fuerzas limitadas. La DANA en España, los terremotos en Chile, los huracanes en Norteamérica son solo ejemplos de la fuerza real e incontrolable de la naturaleza. A lo mejor, nos haría bien acercarnos un poco a la mentalidad del mundo bíblico y reconocer que la creación está viva y no podemos dominarla a nuestro antojo, sino que hemos de cuidarla, respetarla y convivir con ella. 

 

Por otro lado, al final, nuevamente se presenta la limitación de la vida humana. En este caso, aparece una serie de precauciones para que el ser humano no se crea omnipotente, sino que reconozca que puede perder el juicio, que hay situaciones en las que el exceso de comida, bebida, poder o dinero pueden ser muy dañinos, porque nos hacen perder conciencia de nuestra limitación y, por lo mismo, de nuestra condición de igualdad y fraternidad de unos con otros.

 

Entre dos extremos de limitación, aparece un versículo como una luz de esperanza. En la mentalidad hebrea, lo que queda al centro es lo importante, en este caso, la liberación. La presencia del hijo del hombre no elimina la limitación de nuestra vida. Creer en Jesús y su proyecto no nos hace omnipotentes ni superiores frente a los demás. Al contrario, la presencia de Jesús en nuestras vidas nos recuerda que somos personas limitadas, pero que, en esa limitación, hay posibilidad para la vida, para que surja algo nuevo, para el encuentro real con nuestros hermanos, para la vida plena en medio del mundo, para la justicia con la naturaleza y con la humanidad. La limitación, lejos de producir desazón, es condición de liberación, porque es posibilidad de salir de nosotros mismos y acudir a un encuentro honesto con quienes nos rodean. 

 

Pidámosle al Señor que nos regale conciencia de nuestra limitación humana, para poder acoger con mayor misericordia la vida del mundo y trabajar juntos y juntas por una sociedad de justa, para hacernos responsables de la libertad que tenemos. 

 

Que así sea. Amén.

P. Juan Salazar Parra, SJ.


ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Sal 84, 8

Aleluya.

¡Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación! Aleluya.

EVANGELIO

Está por llegar la liberación.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 21, 25-28. 34-36

Jesús dijo a sus discípulos:

Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Los hombres desfallecerán de miedo ante la expectativa de lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán. Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria.

Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación.

Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra.

Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre.

Comentarios

Entradas populares