Domingo 1° de Cuaresma. Año B. Cuaresma es aprender a mirar con esperanza
Homilía
Domingo 1° de Cuaresma. Año B.
Domingo 18 de febrero de 2024.
Entre nuestros amigos, siempre hay alguno que es experto en dar algún espóiler, es decir, en revelar detalles de una serie o una película que otros hubiésemos preferido ver con calma. Esos adelantos de finales nos suelen dejar o molestos o intrigados, por saber cómo es que se llegó a ese cierre, cómo el personaje "x" hizo tal o cual cosa, qué lo ha motivado. El evangelio de Marcos que hemos leído hoy es un perfecto espóiler, porque nos pone frente a una serie de sucesos, que acontecen muy rápidamente y que, aunque no nos adelantan el final, sí nos ponen frente al mensaje central del texto.
La primera parte del texto de Marcos nos habla de quién es Jesús y cuál es su misión con un lenguaje bastante apocalíptico. La apocalíptica judía no es una serie de imágenes trágicas del fin del mundo, como podríamos pensar, sino que se trata de una cosmovisión que transmite esperanza al abordar el fin de la lucha entre el bien y el mal en la historia de la humanidad. Según esta perspectiva, el bien y la rectitud han triunfado, y la alegría está presente en el mundo. Para expresar esto, usan diferentes imágenes y lenguajes. En el caso del evangelio de hoy, es el espíritu el que guía a Jesús al desierto y, aunque ha sufrido la tentación por 40 días y vive entre fieras, no ha perdido la batalla, porque en ese tiempo ha estado acompañado de ángeles que le sirven. En ningún caso, se nos presenta alguna imagen tétrica o fracasada. Tampoco hay una imagen triunfante, como en otros relatos del desierto, donde los discursos grandilocuentes muestran a Jesús como el héroe capaz de soportar las tentaciones. Lejos de esos extremos reduccionistas, el evangelista nos presenta a Jesús como el Mesías (el enviado) que trae esperanza y vida a la humanidad, aun en contextos adversos.
Pero, tal vez, lo más importante no es cómo en una línea pasan 40 días, ni que no se nos explique lo que sucede con el Bautista, sino que el escritor salta rápidamente a la misión de Jesús. Mientras muchos creen que Jesús es el que "hace", el que está obrando milagros, y ponen su confianza en el "milagrero", el evangelio nos pone de frente a un Jesús que enseña/predica. La misión de Jesús no es hacer cosas, como muchos querrían en ese tiempo (al extremo de ser confundido con un liberador político), sino que es enseñar, mostrar, predicar, conversar, que el Reino de Dios ha llegado. En vez de ir a buscar en Jesús un ejemplo moralizante, tal vez estamos invitados a buscar en sus palabras y acciones, enseñanzas que orienten nuestra vida y no que la dirijan. En otras palabras, no podemos esperar de Jesús un recetario de cómo vivir nuestro día a día, porque estamos a algunos años y kilómetros de distancia, sino que él nos presenta un marco de acción, el Reino, en un tiempo concreto, ahora.
El llamado a la conversión no puede, entonces, ser otra cosa que una invitación, en esta Cuaresma, a que nos detengamos un poco y miremos qué principios orientan nuestras vidas (porque la palabra que han traducido por "conversión" es metanoeó que significa "pensar de manera diferente" o "arrepentirse"). El arrepentimiento o el cambio de mentalidad no tiene que ver con la tristeza del reconocimiento de las faltas, sino con la esperanza que trae Jesús de ofrecernos un sentido. Los desiertos y las fieras, las adversidades de la vida siempre existirán: enfermedades, despidos, rupturas, proyectos fracasados, penas; sin embargo, podremos resistirles y vivir en medio de ellas con paz y esperanza, si nos animamos a pensar la vida de una manera diferente, a dejarnos ayudar por otros (los ángeles), a escuchar a otros (el espíritu) y a anunciarles a otros que podemos formar una sociedad, una familia, un barrio, un equipo de trabajo, una pareja, una comunidad diferentes (el Reino).
Pidámosle al Señor que en este primer domingo de Cuaresma, nos regale la capacidad de escuchar su mensaje, para mirar con esperanza nuestras vidas. Al final, no todo espóiler es malo, algunos, como este evangelio, nos adelantan la mayor gracia que podamos recibir, la esperanza.
Que así sea. Amén.
P. Juan Salazar Parra, SJ
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Mt 4, 4b
El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
EVANGELIO
Fue tentado por Satanás y los ángeles le servían.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 1, 12-15
El Espíritu llevó a Jesús al desierto, donde fue tentado por Satanás durante cuarenta días. Vivía entre las fieras, y los ángeles lo servían.
Después que Juan Bautista fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: “El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia”.
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