Domingo de Cristo Rey. Año A. Que estemos atentos a los mensajeros de Jesús, que portan esperanza para una nueva realidad.
Homilía
Solemnidad de Cristo Rey del Universo. Comienzo del nuevo año litúrgico.
Domingo 26 de noviembre de 2023.
"El aire se puede cortar con un cuchillo" en algunas situaciones. Hay conversas incómodas que enrarecen el ambiente. Y hay personas que tienen un talento natural para cambiar esas situaciones. Hay quienes son portadores de buenas noticias en nuestras vidas, que iluminan hasta las situaciones más oscuras con su presencia y compañía. El evangelio de este domingo pone de relieve la importancia de personas que nos conduzcan al bien.
El lenguaje usado en el fragmento del texto de Mateo que hemos leído es propio de la apocalíptica judía. Hay alusiones a la separación, al trono, al juicio, al espacio divino (los de la derecha y la izquierda), a la temporalidad divina (la eternidad, el uso del futuro), etc. Cada uno de esos aspectos podría dar para una homilía o más, incluso. Pero uno de esos rasgos sobre el que quiero compartir con ustedes en esta ocasión es la presencia de los ángeles en el relato.
Los ángeles han sido siempre parte de la apocalíptica bíblica y extrabíblica. No son necesariamente seres alados, con cara dulzona y que vuelan por los aires. La palabra ángel, del hebreo malak, significa mensajero, representante o embajador. En el fondo, se refiere a quien porta un mensaje y, al mismo tiempo, porta toda la autoridad de quien lo ha enviado. Por ejemplo, si un gobernante ofendiera a un embajador, no estaría ofendiendo a la persona del embajador, sino al país que representa y a su presidente, y, normalmente, estallan conflictos políticos en esos casos.
En el evangelio, se nos dice que hay dos grupos de ángeles. Los que acompañan al rey en el trono y los que acompañan al demonio. Es decir, hay representantes de la justicia y representantes de la impiedad. Luego, como todo texto de los evangelios, estamos invitados a realizar una opción y a responder a la pregunta: ¿a qué mensajeros escucharemos, respetaremos y obedeceremos? El mismo texto nos ofrece una guía.
Hay ciertos ángeles, representantes de Jesús, a los que debemos atender con mayor cuidado: el hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo y preso. Ellos son los "embajadores" de Cristo. Es el mismo rey-juez, el Hijo del hombre, Jesús, el que lo dice: "cuando lo hicieron con uno de ellos, conmigo lo hicieron". Es decir, las personas con las que nos encontramos y que están en situación de necesidad, de vulnerabilidad o de marginación, por condición social, raza, etnia, idioma, color político, identidad sexual, edad, etc. son ángeles de Jesús para nuestras vidas. Nos invitan a actuar como seguidores de Jesús. La pregunta es si estamos atentos para escuchar a Jesús que nos habla por medio de ellos y si respetaremos su presencia en nuestras vidas, ofreciendo dignidad, inclusión y respeto.
Y es cierto que todos, tanto los justos como los injustos, son tomados por sorpresa en el juicio. No es que unos estuvieran preparados (como las mujeres con las lámparas de aceite o los trabajadores con los talentos multiplicados). Todos están en iguales condiciones. Lo único que los hace diferentes es una acción: Si acaso han recibido a los ángeles del Señor o se han dejado engañar por los ángeles del demonio. En otras palabras si se han hecho parte de las luchas y también de las ayudas que necesitan los vulnerados de la sociedad, o si se han dejado impresionar y gobernar por la injusticia, el éxito inescrupuloso, el racismo, el egoísmo y la vanidad.
El juicio descrito en Mateo es un momento bien particular, porque es el mismo juez el que saldrá en nuestra defensa, con una sola condición: que hayamos escuchado el mensaje del Reino que clama justicia, por medio de las vidas de sus mensajeros. Pidámosle al Señor que nos haga mujeres y hombres atentos a reconocer su presencia en los rostros e historias de aquellos que sufren, de esos ángeles con los que nos encontramos a diario en la familia, en el trabajo, la escuela o la comunidad de fe. Y que, escuchándolos, podamos ponernos en marcha hacia el Reino, es decir, en acción, en actitud de entrega. En medio de un mundo que pueda parecer sombrío, cuyo "aire se corta con cuchillo", no seamos sordos a los embajadores de la vida, que no son otros que los pobres y los marginados, que portan en sus rostros la esperanza de una nueva realidad de justicia y dignidad.
Que así sea. Amén.
P. Juan Salazar Parra, SJ.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 25, 31-46
Jesús dijo a sus discípulos:
Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y Él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquéllas a su derecha y a éstos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era forastero, y me alojaron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver”.
Los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?”
Y el Rey les responderá: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”.
Luego dirá a los de su izquierda: “Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; era forastero, y no me alojaron; estaba desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron”.
Éstos, a su vez, le preguntarán: “Señor, ¿cuando te vimos hambriento o sediento, forastero o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?”
Y Él les responderá: “Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo”.
Éstos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna.
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