Domingo 27° del Tiempo Ordinario. Año A. No nos apropiemos del mundo, vivamos en paz y libertad.
Homilía
Domingo 27° del Tiempo Ordinario. Año A.
Domingo 08 de octubre de 2023
¡Qué difícil es no tener el control de todas las cosas! A los seres humanos nos cuesta perder el control de algunas situaciones o pensar que otros no harán lo que uno quiere que hagan. Eso nos puede desanimar y a algunos, más enfermizamente, los puede colocar violentos. De esto nos habla el evangelio de este domingo, de perder el control y de dónde poner la confianza.
Estamos frente a otra de las parábolas que Jesús dirige en contra de los fariseos rígidos que quieren dominar o abusar religiosamente del pueblo de Israel. Es un texto que se encuentra en los tres evangelios sinópticos: en Mateo (que es el que leemos hoy), Marcos y Lucas. La diferencia y el mensaje particular de Mateo se encuentra al final del relato, como lo veremos a continuación.
Normalmente, cuando leemos esta parábola nos enfocamos, como cristianos, en la figura del hijo del dueño que es rechazado y asesinado por los viñadores. ¡Claro!, porque, por un lado, es la porción del relato que aparece en todos los evangelios y, por otro, porque, como lo dice al final, identificamos a ese hijo con Jesús, que fue rechazado por los suyos y lo condenaron a la muerte en la cruz. Aunque esta lectura no está del todo errada, centrarnos exclusivamente en los trabajadores puede conducirnos a un antisemitismo (un pensamiento contra los judíos) que no está en el texto (ya hemos visto que Jesús era un judío, por lo que no podría haber un mensaje antisemita, sino que, antes bien, una lucha contra los rabinos de pensamiento rígido). Por ello, el final del texto de Mateo nos da una clave de notable creatividad y un mensaje que puede ayudarnos a vivir nuestra fe. En este sentido, creo que lo central puede estar no en los personajes sino en los efectos de sus acciones. En esta ocasión, los invito a que nos centremos en el diálogo -pedagógico- que sostiene Jesús con los sacerdotes y ancianos.
Al cerrar la parábola, para generar el aprendizaje en sus oyente, Jesús les pregunta: "¿qué les parece que hará [el dueño] con aquellos viñadores?". Jesús no pregunta quién actuó bien o quién actuó mal, ni les insiste en lo malos que eran los trabajadores. Jesús pone el foco en el dueño, es decir, en Dios. Ahí hay una clave. Lo importante de la viña (que es una imagen del Pueblo de Israel) no son los trabajadores, sino el dueño. Los trabajadores han querido tomar el control de la viña y han olvidado que el dueño es el que puede "hacer y deshacer" y no ellos. Por eso, se llenan de ira y atacan y matan a todos los que van. Es un tema de no reconocer su lugar en el mundo. Como ellos, nosotros conocernos a muchos que se creen los dueños de la vida de otros, que abusan, que obligan, que mandan sin razón. Ante esa actitud es la que Jesús está reaccionando en el texto.
Los sacerdotes y ancianos le respondieron a Jesús diciendo que Dios acabará con unos y les arrendará la viña a otros; sin embargo, Jesús no dice eso en el texto de Mateo. Lo particular del texto de Mateo es que pone el foco no en los personajes sino en sus efectos o, en otras palabras, en sus frutos. Jesús afirma que esos nuevos arrendatarios "le entregarán [al dueño] fruto a su debido tiempo".
Los nuevos arrendatarios no reciben ningún tipo de beneficio, no se les pone en comparación a los anteriores trabajadores, ni se dice que son aventajados o que corren con favoritismos respecto de los primeros viñadores. Tampoco se dice que, por lo mismo, vayan a recibir un mejor premio al final del día de trabajo. Esos nuevos arrendatarios están bajo la misma exigencia que los trabajadores anteriores: su trabajo debe dar fruto. Decimos que deben "dar" fruto y no que deben quedárselo. Jesús pone de manifiesto la actitud contraria al control. Mientras el control aprisiona o encierra, trabajar por el Reino, da libertad, abre nuestros corazones. Y el fruto es seguir la obra de Dios, es decir, la acogida, aceptación y confianza en otros. Para ello, estamos invitados a despojarnos de nuestro propio "querer e interés", diría Ignacio de Loyola. Los primeros viñadores querían apropiarse del fruto; Jesús, en cambio, nos invita a dar el fruto, a compartirlo.
De este modo, hace sentido lo que Pablo le escribe a los Filipenses, en la segunda lectura de este domingo. Pablo realiza una invitación a no angustiarnos. La angustia suele venir porque pensamos catastróficamente y creemos que todo depende de nosotros mismos. Pablo, en cambio, nos invita a poner en práctica lo que hemos vivido, lo que hemos recibido, es decir, el amor, la misericordia y la libertad que viene del Señor. Uno de los frutos que se obtiene de la confianza y el trabajo honesto es la paz. Pablo identifica a Dios con la paz, lo llama "el Dios de la paz".
Pidamos al Señor que nos regale su paz, para poder trabajar en su viña y dar frutos a su debido tiempo, frutos que generen una comunidad más abierta, libre y generosa.
Que así sea. Amén.
P. Juan Salazar Parra, SJ.
PRIMERA LECTURA
La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel.
Lectura del libro de Isaías 5, 1-7
Voy a cantar en nombre de mi amigo el canto de mi amado a su viña. Mi amigo tenía una viña en una loma fértil. La cavó, la limpió de piedras y la plantó con cepas escogidas; edificó una torre en medio de ella y también excavó un lagar. Él esperaba que diera uvas, pero dio frutos agrios.
Y ahora, habitantes de Jerusalén y hombres de Judá, sean ustedes los jueces entre mi viña y yo. ¿Qué más se podía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? Si esperaba que diera uvas, ¿por qué dio frutos agrios?
Y ahora les haré conocer lo que haré con mi viña; quitaré su valla, y será destruida, derribaré su cerco y será pisoteada. La convertiré en una ruina, y no será podada ni escardada. Crecerán los abrojos y los cardos, y mandaré a las nubes que no derramen lluvia sobre ella.
Porque la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantación predilecta. ¡Él esperó de ellos equidad, y hay efusión de sangre; esperó justicia, y hay gritos de angustia!
SALMO RESPONSORIAL 79, 9. 12-16. 19-20
R/. La viña del Señor es su pueblo.
Tú sacaste de Egipto una vid, expulsaste a los paganos y la plantaste; extendió sus sarmientos hasta el mar y sus retoños hasta el Río.
¿Por qué has derribado sus cercos para que puedan saquearla todos los que pasan? Los jabalíes del bosque la devastan y se la comen los animales del campo.
Vuélvete, Señor de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que Tú hiciste vigoroso.
Nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre. ¡Restáuranos, Señor de los ejércitos, que brille tu rostro y seremos salvados!
SEGUNDA LECTURA
Pongan esto en práctica, y el Dios de la paz estará con ustedes.
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 4, 6-9
Hermanos:
No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.
En fin, mis hermanos, todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos.
Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido, lo que han oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con ustedes.
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Cf. Jn 15, 16
Aleluya.
“Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero”, dice el Señor. Aleluya.
EVANGELIO
Arrendará la viña a otros.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 21, 33-46
Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “Escuchen esta parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.
Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera.
Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: “Respetarán a mi hijo”. Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: “Éste es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia”. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?”
Le respondieron: “Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo”.
Jesús agregó: “¿No han leído nunca en las Escrituras:
“La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: ésta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?”
Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”.
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.
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