Domingo 22° del Tiempo Ordinario. Año A. Que vivamos nuestras vidas de manera coherente

Homilía

Domingo 22 del Tiempo Ordinario. Año A.

Domingo 3 de septiembre de 2023

Entre muchos, está de moda ser YouTuber o Tik-Toker, es decir, dedicarse a la producción de contenido por redes sociales, ventas, promociones, etc. Algo tiene de buscar visibilidad, de querer expresar la opinión personal. Algunos incluso ofrecen contenido de buena calidad: noticias, comentarios bien informados, etc. Ser profeta tiene algo de ser YouTuber, porque quieren transmitir algo que es importante a una audiencia. La diferencia está en que al profeta verdadero, no lo escuchan y su anuncio no son ofertas de compra, sino un proyecto de vida que pasa por la cruz.

De las palabras del profeta Jeremías podemos decir que la relación con el Señor tiene tonalidades profundamente afectivas. La relación con Dios se asemeja a un amor que es recíproco, que enamora y que uno permite que lo enamore. En este sentido, la relación con Dios no es impuesta, sino que supone la libertad nuestra para dejarnos encantar por su Reino. Y, a pesar de las dificultades que le trae a Jeremías el ser fiel al mensaje de Dios, no puede "hacerle el quite" porque ese llamado brota desde lo más íntimo y humano, desde las entrañas. La presencia de Dios en nuestras vidas no radica en la razón sino en los afectos, y particularmente en nuestra capacidad de sentir, de amar, de dejarnos afectar por lo que pasa en el mundo.

Por eso, el evangelio presenta a un Jesús tan radical, al estilo del profeta. El proyecto de Dios no se transa por comodidades o fama superficial. Pero tampoco se trata de un sadomasoquismo que busca siempre sufrir. El proyecto de Dios se trata de consecuencia. Jesús tiene conciencia de lo que le espera en Jerusalén, porque sabe que sus acciones y palabras han incomodado a muchos. Su visión de mundo, el anuncio de justicia e igualdad, de un Dios que busca misericordia y no sacrificios, y el mensaje de una religiosidad que no se basa en el mérito sino en el amor gratuito de Dios, no han sido bien recibidos por las autoridades religiosas y políticas. De cara a asumir las consecuencias de sus actos es que reconoce el dolor que vendrá en Jerusalén. 

Pedro todavía no logra ver la importancia de ser consecuente hasta el final. Pocos versículos antes de este evangelio (de hecho, lo leímos el domingo pasado), Pedro daba cuenta de que Jesús era el Mesías, pero él mismo no ha comprendido que ese mesianismo no pasa por el triunfo, sino por la cruz. La cruz, como lo verá muy claramente Pablo, es el símbolo radical de la humildad y del amor, no es solamente una expresión del dolor, sino que es señal de la presencia de Dios que ama sin condiciones a todos.

En vez de garantizar el éxito por medio de encuestas o likes o por cuántas reproducciones tienen los videos en las redes sociales, estas lecturas nos invitan a garantizar una vida que sea consecuente. La fidelidad al proyecto del Reino nos sitúa frente a una elección, debemos escoger entre la realización superficial o la realización radical de nuestra vida. La primera es vacía y se acaba pronto; lo que hoy produce adhesión en muchos, mañana no lo hará. La segunda está llena de sentido y es duradera, pero supone aceptar la vida con toda su complejidad, con lo dulce y lo agraz, con los momentos de triunfo y también con los fracasos, y no desfallecer, no huir, sino que enfrentarla consecuentemente y caminar.

La coherencia de vida es un camino de esperanza, porque no solamente nos hace personalmente coherentes, sino que incluye a otros. Pidámosle al Señor que nos regale esperanza y que podamos vivir nuestras vidas de manera coherente, a ejemplo de Cristo que asume las consecuencias del proyecto del Reino, a ejemplo de Jeremías que no puede dejar de anunciar lo que brota en su interior, o a ejemplo de Pablo que invita a la renovación de la vida. Que así sea. Amén.

P. Juan Salazar Parra, SJ.


PRIMERA LECTURA

La palabra del Señor es para mí oprobio.

Lectura del libro de Jeremías    20, 7-9

¡Tú me has seducido, Señor, y yo me dejé seducir! ¡Me has forzado y has prevalecido! Soy  motivo de risa todo el día, todos se burlan de mí. Cada vez que hablo, es para gritar, para clamar: ¡Violencia, devastación! Porque la palabra del Señor es para mí aprobio y afrenta todo el día. Entonces dije: No lo voy a mencionar, ni hablaré más en su Nombre. Pero había en mi corazón como un fuego abrasador, encerrado en mis huesos: me esforzaba por contenerlo, pero no podía.

SALMO RESPONSORIAL   62, 2-6. 8-9

R/. Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios mío.

Señor, Tú eres mi Dios, yo te busco ardientemente; mi alma tiene sed de ti, por ti suspira mi carne como tierra sedienta, reseca y sin agua.

Sí, yo te contemplé en el Santuario para ver tu poder y tu gloria. Porque tu amor vale más que la vida, mis labios te alabarán.

Así te bendeciré mientras viva y alzaré mis manos en tu Nombre. Mi alma quedará saciada como con un manjar delicioso, y mi boca te alabará con júbilo en los labios.

Veo que has sido mi ayuda y soy feliz a la sombra de tus alas. Mi alma está unida a ti, tu mano me sostiene.

SEGUNDA LECTURA

Ofrézcanse ustedes mismos como una víctima viva.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma   12, 1-2

Hermanos, yo los exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse ustedes mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que deben ofrecer.

No tomen como modelo a este mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Cf. Ef 1, 17-18

Aleluya.

El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestros corazones, para que podamos valorar la esperanza a la que hemos sido llamados. Aleluya.

EVANGELIO

El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   16, 21-27

Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.

Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá.

Pero Él, dándose vuelta, dijo a Pedro: ¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará.

¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?

Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.





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