Domingo 21° del Tiempo Ordinario. Año A. El poder de la ternura, la sabiduría y la humildad será un poder que transforme la vida de la humanidad.
Homilía
Domingo 21° del Tiempo Ordinario. Año A.
Domingo 27 de agosto de 2023.
Siempre he escuchado la frase "dale poder a alguien, y conocerás quién es esa persona". Y creo que tiene algo de razón. Hay a quienes se les suben los humos a la cabeza, hay otros que se mantienen ecuánimes, hay quienes no dan el ancho para los puestos que asumen, hay quienes siguen luchando por sus ideales, hay quienes se venden al sistema, etc. Frente al poder, cualquier tipo (religioso, político, social, económico, etc.) aparece la verdad de la personalidad del sujeto. Hoy nos enfrentamos a sujetos que reciben distintos poderes y que nadie se lo espera.
La primera lectura se inserta dentro de los llamados oráculos de las naciones paganas del primer Isaías. El mayordomo de palacio, Sebná tenía las llaves del poder. Sin embargo, Isaías profetiza que Dios le arrebatará las llaves y se las dará a Eliaquín. La descripción que hace el profeta de este nuevo mayordomo no es la de la autoridad moral ni de la autoridad militar. Eliaquín no es descrito con fuerza poderosa, sino como un padre para el pueblo de Israel. A Eliaquín se le ofrece un poder particular, el de conducir al pueblo con ternura y claridad, con justicia y bondad (como lo recordará Israel). Es un poder inesperado para el pueblo de Israel, pero es el tipo de poder que emana de Dios.
La carta de Pablo a los romanos nos pone frente a un poder particular: la sabiduría. No se trata de inteligencia que es totalmente sondable y, hasta, predecible. La inteligencia se publica, los científicos comparten sus métodos, se enseña en los colegios, hay curricula escolares para ello y en las universidades se ordenan por programas y cursos. Pablo le está hablando a la metrópolis del poder del imperio y a su sistema de enseñanza. Después de pasar por años de instrucción hogareña, el paedagous (que era un esclavo) llevaba a los niños a la schola (escuela) y estos eran, a su vez, principalmente, varones y de castas sociales altas. En cambio, la sabiduría de Dios, por un lado, no se puede enseñar y, por otro, se ofrece abiertamente a todos. Esa sabiduría es insondable, porque habla de lo profundo de nuestras vidas y, al mismo tiempo, porque en esa cultura, no se entiende que sea abierta y que esté a disposición de todos y no solamente de unos privilegiados. El poder de la sabiduría de Dios tiene capacidad creadora, crea un nuevo mundo de posibilidades para todos y todas.
El evangelio nos pone en una escena que se repite en los tres textos sinópticos. Jesús pregunta a sus discípulos "quién dice la gente que soy" y "quién dicen ustedes que soy". La primera pregunta tiene en la versión de Mateo (que es la que hemos leído hoy) respuesta incierta y evasiva. "Eres el Bautista, Elías o Jeremías". Sin embargo, la segunda pregunta se responde con certeza: "eres el Hijo del Dios vivo". Lo que es particular en el relato de Mateo (que no está en las versiones de Marcos y Lucas) es la respuesta que le da Jesús a Pedro. Jesús le recuerda a Pedro que esa certeza de corazón que tiene y la misión que se le entrega "ser la piedra sobre la que se edifique la comunidad" (leer nota final) son regalo de Dios. En otras palabras, le recuerda que, para entablar una relación con él y que para poder servir a otros, no es necesario ser perfecto, ni es un logro (como una meta cumplida). Que el poder no tiene que ver con ser intachable o con ser el héroe de la película que todo lo hizo bien y recibió un premio, sino con aceptar que el poder es un regalo, que no lo merecemos y que, a fin de cuentas, es para servir a otros.
El último frente de mal tiempo dejó al descubierto muchas malas prácticas en la construcción de casas, barrios, y cómo la naturaleza quiere recobrar sus espacios. Ante la tragedia de cientos de familias, en todos los sectores políticos, hay algunos que se ponen las botas y salen a buscar una solución, y hay otros que se quedan sentados, elucubrando maneras de criticar o, inclusive, permanecen de brazos cruzados. No en pocos casos, se trata de autoridades, personas que ejercen un poder, que, con esa actitud, se benefician ellos mismos y buscan obtener mejores resultados en la votación para la siguiente elección. En vez de pensar que el lugar que ocupan en la sociedad ha sido un regalo para servir a otros, se miran a sí mismos como ganadores. Sin sabiduría, sin humildad, ejercen un poder que no se parece al de las Escrituras.
Hoy nos encontramos frente a una sociedad en la que se ejercen distintos tipos de poder. Los medios de comunicación e internet tienen un poder impresionante en la opinión de las personas, los grandes conglomerados económicos también ejercen poder de control sobre los deseos y adquisiciones de la gente, la educación, la política, la religión, el gobierno, la oposición, los padres de familia, los profesores, los médicos, los jefes, las directivas sindicales o de curso, la política universitaria, etc. todos ejercen/ejercemos diversos ámbitos de poder. La pregunta que tenemos que hacernos es si ejercemos un poder basado en nosotros mismos, que nos lleva a engrandecer nuestro ego y a beneficiar a un grupo reducido de personas o si utilizamos nuestro ámbito de acción para servir a otros.
Pidamos que el Señor nos regale la capacidad de ejercer nuestros poderes de acuerdo a los criterios que nos ofrecen las lecturas de hoy, al estilo de Jesús, con ternura, sabiduría y humildad, para poder transformar la humanidad, para re-crearla, desde la justicia y la dignidad.
P. Juan Salazar Parra, SJ.
Nota: No pensemos que el término "iglesia" que ocupa el evangelista (en griego ekklesia) significa en ese tiempo lo mismo que hoy. La mejor traducción sería "comunidad", porque para el siglo I EC, la iglesia es la comunidad reunida en una casa al alero de una familia. No se piensa en la institución que hoy tenemos, ni en la distribución de poderes y autoridad que hoy existe. Lo que sí es cierto, es que desde el siglo I EC, Pedro tenía fama de preeminencia, es decir, de que ser un sujeto importante para las comunidades cristianas. Pero bajo ningún punto de vista es una autoridad religiosa al modo como lo conocemos hoy (con infalibilidad y como jefe de estado).
PRIMERA LECTURA
Pondré sobre sus hombros la llave de la casa de David.
Lectura del libro de Isaías 22, 19-23
Así habla el Señor a Sebná, el mayordomo de palacio:
Yo te derribaré de tu sitial y te destituiré de tu cargo. Y aquel día llamaré a mi servidor Eliaquín, hijo de Jilquías; lo vestiré con tu túnica, lo ceñiré con tu faja, pondré tus poderes en su mano, y él será un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá. Pondré sobre sus hombros la llave de la casa de David: lo que él abra, nadie lo cerrará; lo que él cierre, nadie lo abrirá. Lo clavaré como una estaca en un sitio firme, y será un trono de gloria para la casa de su padre.
SALMO RESPONSORIAL 137, 1-3. 6. 8bc
R/. Tu amor es eterno, Señor.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón, te cantaré en presencia de los ángeles. Me postraré ante tu santo Templo y daré gracias a tu Nombre.
Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre. Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma.
El Señor está en las alturas, pero se fija en el humilde y reconoce al orgulloso desde lejos. Tu amor es eterno, Señor, ¡no abandones la obra de tus manos!
SEGUNDA LECTURA
Todo viene de Él, ha sido hecho por Él, y es para Él.
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 11, 33-36
¡Qué profunda y llena de riqueza es la sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué insondables son sus designios y qué incomprensibles sus caminos!
“¿Quién penetró en el pensamiento del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le dio algo, para que tenga derecho a ser retribuido?”
Porque todo viene de Él, ha sido hecho por Él, y es para Él. ¡A Él sea la gloria eternamente! Amén.
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Mt 16, 18
Aleluya.
Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Aleluya.
EVANGELIO
Tú eres Pedro, y te daré las llaves del Reino de los Cielos.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 16, 13-20
Al llegar a la región de Cesarea de Filopo, Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?”
Ellos le respondieron: “Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas”.
“Y ustedes, les pregunto, ¿quién dicen que soy?”
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
Y Jesús le dijo: “Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y Yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo”.
Entonces, ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que Él era el Mesías.
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