Año A. Domingo 1 de Cuaresma. Jesús nos invita a mirar a aquellos cuya dignidad ha sido dañada. Eso es amor. Eso es vivir una verdadera Cuaresma.
Homilía 1° Domingo de Cuaresma, Ciclo A
26 de Febrero de 2023
Desde muy pequeños, los niños saben reconocer que su madre o padre son solamente de ellos, y que sus amigos tienen distintos padres o madres. Y los adultos sabemos claramente quién es “yo” y quién es “tú” en una conversa. Los niños no se confunden, porque el amor de sus progenitores está vivo en sus corazones. Tampoco nos confundimos los adultos, porque tenemos claro nuestro lugar en el mundo. Amor y claridad, en oposición a la confusión es de lo que nos hablan las lecturas de este domingo.
La liturgia nos presenta un texto totalmente cercenado del Génesis, capítulos 2 y 3. Pero no me quiero detener en lo que falta, sino en lo que se nos ofrece, y particularmente en la confusión que se genera. El ser humano es creado de la tierra, de una materia que lo hace hermano de toda la creación y no superior a ella. Dios ha puesto al centro, no al hombre, sino un árbol. De acuerdo con Gen 2, 9 se trata del árbol de la vida, distinto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Aquí empieza la confusión. Cuando la serpiente dialoga con la mujer, la mujer le dice que tienen prohibido comer del árbol que está al medio del jardín, es decir, del árbol de la vida. La serpiente, sin embargo, confunde a la mujer y le dice que si comen tendrán el conocimiento del bien y el mal. Parece un detalle, pero es un detalle importante. La tentación de Adán y Eva no es tanto algo malo que se les presentó, sino más bien, algo engañoso. Se trata de algo que confunde su naturaleza de hijos e hijas de Dios.
No sabemos la razón por la que no se podía comer del árbol de la vida. Tal vez, no se podía comer de él, porque la vida es dada, regalada por Dios. Más que poner un límite, lo que se presenta acá es una identidad. Somos criaturas, hijos de Dios, tan amados que nos regala la vida. No somos los dueños de nuestra vida, ni de la vida de otros. Es el Señor quien nos la regala, para que podamos vivir en armonía. Al romper la alianza con Dios no se transgrede una norma o una ley religiosa, sino que se olvida que lo más propio de nuestra vida es el hecho de ser amados/regalados por Dios. Si el vínculo de amor es profundo, no hay confusión. Como lo es el vínculo de amor entre un niño y sus padres. Al niño no se le confunde porque reconoce afectos, olores, sensaciones.
La sección del evangelio escogida también parece poco feliz. Evidentemente, se nos está recordando el evento de las tentaciones de Jesús según el relato de Mateo. Sin embargo, parece olvidar que este evento está antecedido por el relato del bautismo de Jesús. Las palabras que animan al Espíritu de Dios a conducir a Jesús al desierto son “Este es mi hijo muy amado, en quien me complazco”. Jesús no se enfrenta a las llamadas tentaciones para ser probado por Dios. Jesús se enfrenta a las preguntas más hondas de nuestra vida, porque es amado por Dios y el Espíritu está con Él. Jesús se enfrenta a las preguntas por el alimento, la ciencia y el prestigio. Son preguntas que todos nos hacemos, y para las que muchos hermanos nuestros todavía no tienen respuesta definitiva: ¿tendremos alimento mañana? ¿puedo seguir confiando en los demás? ¿seguiré siendo invisible para el mundo? Jesús se enfrenta a estas preguntas con un modo profético. Se encarga de doblarle la mano al demonio y a sus artimañas que quieren confundirlo, y coloca en el centro al Dios de la vida, a Dios que nos alimenta, que se vincula a nosotros y para quien somos lo más importante, porque nos ama y nos acompaña en todo momento.
Cuando creemos que nuestra fe tambalea, que nuestro contexto es adverso, vale la pena recordar este evangelio, no porque estemos siendo probados (como algunos han querido convencernos), sino porque nos sabemos amados por Dios. Si queremos seguir a Jesús, debemos hacernos sus mismas preguntas. En mi familia, en mi barrio, en mi trabajo, en mis amigos, en mi comunidad, ¿hay quienes necesitan alimento? ¿hay quienes han perdido la esperanza? ¿hay quienes necesitan ser visibilizados porque otros los han hecho callar históricamente?
En el desierto, Israel se confundió y quería desvincularse de Dios. En el desierto, Jesús ha restablecido el vínculo profundo con el Señor, enfrentando la confusión. Esa tentación que nos confunde haciéndonos creer que debemos poseer más que el resto, que debemos desconfiar de todos y que debemos menospreciar a los que piensan o actúan distinto. Jesús viene a invertir esta lógica y a invitarnos a mirar a aquellos cuya dignidad ha sido dañada. Eso es amor. Eso es ser criaturas, hijos e hijas muy amadas. Eso es vivir una verdadera Cuaresma.
P. Juan Salazar Parra, SJ.
PRIMERA LECTURA
La creación y el pecado de los primeros padres.
Lectura del libro del Génesis 2, 7-9; 3, 1-7
El Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente.
El Señor Dios plantó un jardín en Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había formado. Y el Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles, que eran atrayentes para la vista y apetitosos para comer; hizo brotar el árbol de la vida en medio del jardín y el árbol del conocimiento del bien y del mal.
La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que el Señor Dios había hecho, y dijo a la mujer: “¿Así que Dios les ordenó que no comieran de ningún árbol del jardín?”
La mujer le respondió: “Podemos comer los frutos de todos los árboles del jardín. Pero respecto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: “No coman de él ni lo toquen, porque de lo contrario quedarán sujetos a la muerte””.
La serpiente dijo a la mujer: “No, no morirán. Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y serán como dioses, conocedores del bien y del mal”.
Cuando la mujer vio que el árbol era apetitoso para comer, agradable a la vista y deseable para adquirir discernimiento, tomó de su fruto y comió; luego se lo dio a su marido, que estaba con ella, y él también comió. Entonces se abrieron los ojos de los dos y descubrieron que estaban desnudos. Por eso se hicieron unos taparrabos, entretejiendo hojas de higuera.
SALMO RESPONSORIAL 50, 3-6a. 12-14 .17
R/. ¡Piedad, Señor, pecamos contra ti!
¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado!
Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos.
Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación, que tu espíritu generoso me sostenga. Abre mis labios, Señor, y mi boca proclamará tu alabanza.
SEGUNDA LECTURA
Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 5, 12-19
Hermanos:
Por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.
En efecto, el pecado ya estaba en el mundo, antes de la Ley, pero cuando no hay Ley, el pecado no se tiene en cuenta. Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso en aquellos que no habían pecado, cometiendo una transgresión semejante a la de Adán, que es figura del que debía venir.
Pero no hay proporción entre el don y la falta. Porque si la falta de uno solo provocó la muerte de todos, la gracia de Dios y el don conferido por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, fueron derramados mucho más abundantemente sobre todos. Tampoco se puede comparar ese don con las consecuencias del pecado cometido por un solo hombre, ya que el juicio de condenación vino por una sola falta, mientras que el don de la gracia lleva a la justificación después de muchas faltas.
En efecto, si por la falta de uno solo reinó la muerte, con mucha más razón, vivirán y reinarán por medio de un solo hombre, Jesucristo, aquéllos que han recibido abundantemente la gracia y el don de la justicia.
Por consiguiente, así como la falta de uno solo causó la condenación de todos, también el acto de justicia de uno solo producirá para todos los hombres la justificación que conduce a la Vida. Y de la misma manera que por la desobediencia de un solo hombre, todos se convirtieron en pecadores, también por la obediencia de uno solo, todos se convertirán en justos.
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Mt 4, 4b
El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
EVANGELIO
Jesús ayuna durante cuarenta días y es tentado.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 4, 1-11
Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. Después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, sintió hambre. Y el tentador, acercándose, le dijo: “Si tú eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes”.
Jesús le respondió: “Está escrito: “El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios””.
Luego el demonio llevó a Jesús a la Ciudad santa y lo puso en la parte más alta del Templo, diciéndole: “Si tú eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Dios dará órdenes a sus ángeles, y ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra””.
Jesús le respondió: “También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios””.
El demonio lo llevó luego a una montaña muy alta; desde allí le hizo ver todos los reinos del mundo con todo su esplendor, y le dijo: “Te daré todo esto, si te postras para adorarme”.
Jesús le respondió: “Retírate, Satanás, porque está escrito: “Adorarás al Señor, tu Dios, y a Él solo rendirás culto””.
Entonces el demonio lo dejó, y unos ángeles se acercaron para servirlo.
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