Domingo de Cristo Rey. Una fiesta que no es personal, sino del verdadero encuentro con otros...

El Evangelio de este domingo, tomado de la Buena Noticia según san Juan, nos recuerda una característica fundamental del Reinado de Jesús: El foco no está puesto en el Rey sino en su proyecto y en los que son regidos (gobernados). No existe buen gobernante que se esté "mirando el ombligo", no hay cabida para egoísmos en el Reinado de Jesús, ni en el proyecto de un político cristiano.

Normalmente, escuchamos (ahora más en tiempo de elecciones) mucho personalismo: yo soy más joven, yo soy más viejo, yo soy mujer, yo soy hombre, yo soy pobre, yo soy trabajador... Todo parece remitirse a la persona del futuro gobernante y de los actuales también. Sin embargo, Jesús nos enseña en su Evangelio que lo importante no es Él, sino el proyecto de Dios. Cuando Pilato le pregunta por Él "¿Eres Rey?", Jesús no se afirma a sí mismo, sino que responde con la fómula "Mi Reino no es de este mundo... Mi Reino es..." 

Y ese Reinado es un proyecto de Libertad y Verdad, según indican los últimos versículos del Evangelio de hoy. Hoy no nos dominan reyes (vivimos en una democracia sin realeza), pero sí somos dominados por los criterios de empresarios y políticos con deseos de ganancia personal, que contratan grandes empresas de comunicación para vendernos productos que no necesitamos o vender una imagen que no es real (siempre reconocemos que los políticos en campaña son una cosa y cambian radicalmente cuando son electos). Justamente, el Reinado de Jesús es el de la Verdad. Sólo podemos vivir unos con otros, cuando nos relacionamos con honestidad, cuando nos miramos a la cara y sentimos lo que el otro también está sintiendo. Todo lo demás es engaño, porque el corazón del hombre y la mujer honesta es un corazón empático, que se conecta con otros. Esa es nuestra más honda verdad, la verdad del Evangelio.

Amén

P. Juan Salazar, SJ. 






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