Domingo de la Ascesión. Año B. Invitados a mirar y trabajar sencilla y universalmente
Hay miradas que dicen mucho. No da lo mismo una mirada de indiferencia, que una de atención; la de los enamorados que podrían pasar horas viéndose uno al otro, que la del funcionario que desea rápidamente dejar su oficio; ni la del soberbio que mira desde arriba, o la del humillado que mira hacia abajo. Cada forma de mirar nos transparenta, nos enseña algo de la persona, de lo que comprende de sí misma y de su misión en el mundo.
A veces nos pareciera que seguimos en la simbología de que Dios y "lo de Dios" (es decir, las cosas que se relacionan con Él) están "arriba". De hecho, la tradición de Lucas en los Hechos de los Apóstoles, primera lectura de este domingo, nos dice que una tendencia humana pareciera eso: buscar a Dios en otro lugar, arriba de nosotros. Tanto el mensaje de Jesús en esta lectura como el sentido profundo del Evangelio de Marcos que leemos este Domingo, nos invitan a caminar en otro sentido: mirar siempre abajo.
Este fragmento que leemos de Mc 16, 15-20 corresponde al final de ese texto del Evangelio. Aunque no corresponde al final original escrito por el autor (varía la temática y el volabulario, entre otros temas), la comunidad eclesial encontró un mensaje importante para transmitirnos a los cristianos de la posteridad. El escritor de este segmento se esfuerza por colocar tres temas: El bautismo, los signos de los discípulos y la universalidad de la Buena Noticia. Justamente, el tercero es el que da sentido a los dos primeros. El mensaje del Reino, proclamamado por Jesús, es el eje orientador del bautismo, es decir, de la pertenencia a la comunidad de la Iglesia, y de los signos que puedan hacer los seguidores. Nuestra predicación, nuestras acciones, nuestros sueños y deseos, los proyectos personales y sociales, deben comenzar con los criterios del Reino, que es para todos, sin distinción. Esta buena noticia se recibe por fe, se experimenta en la práctica del amor, y se vive con esperanza (como nos diría san Pablo en la primera carta a los Tesalonicenses). La mirada del evangelio es universal.
Ahora bien, el autor de ese mensaje (Jesús) es llevado a los cielos (como tantas otras figuras del Antiguo Testamento y de la literatura) y su legado podemos querer buscarlo en "lo alto", de rodillas en nuestros templos, de pie en las calles o mirando al cielo; sin embargo el evangelio nos enseña que este proyecto de gran vitalidad, por ser universal, no podemos sino buscarlo en medio de la vida cotidiana, en medio de la humanidad. Al ser testigos de la ascensión, los discípulos salen y comienzan, con fe, caridad y esperanza, a predicar en todas partes. Pareciera que no es posible vivir ese proyecto, si no es mirando a la humanidad, viviendo con ella y trabajando por ella. La mirada del evangelio es un trabajo que se hace desde abajo.
Aunque muchas traducciones prefieren decir que "El Señor los asistía", el verbo utilizado en la lectura es synergoûntos, que significa "trabajar". Por ello, podemos afirmar que El Señor trabaja con los discípulos. No es una fuerza esotérica de lo alto que les colabora, sino que está con ellos, en medio de la misión. Los seguidores, por su parte, a ejemplo del maestro, también trabajan. Sólo en el trabajo concreto, austero, sencillo de todos los días, ese que nos pone en contacto, que nos vincula con nuestros hermanos y nos hace salir de la propia comodidad, podemos experimentar la gracia de la ascención, ésta es, la de vivir junto a Dios y testimoniar su fuerza salvadora, liberadora y universal. Esa es la fe de Jesús, ese es el Reino predicado, ese es el mensaje a toda la humanidad. La mirada del evangelio es sencilla.
Tal vez, en este fin de semana de elecciones, podemos hacer un examen de conciencia y preguntarnos, al momento de votar, qué candidatos o candidatas no son puro discurso bonito, sino miran a los ciudadanos a la cara, los conocen y representan ese proyecto de trabajo real, sencillo y universal.
Que así sea. Amén.
Juan Salazar Parra, S. J.
Las lecturas de este domingo pueden hallarse en:
http://www.eucaristiadiaria.cl/domingo.php
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