Domingo 1 de Cuaresma. Año B. Mi lugar en la búsqueda de Dios

El Evangelio de este domingo 1ro de Cuaresma hace alusión a varios relatos: La detención del Bautista, la ida de Jesús al desierto, las tentaciones, el comienzo de la predicación de Jesús. Nos detendremos, en esta oportunidad, en dos imágenes que aparecen en lo que la Liturgia de la Iglesia propone como eje de este domingo: Las tentaciones. 

No hablaremos de las tentaciones, porque Marcos (cuyo evangelio hemos leído hoy) no explica cuáles son, ni cómo Jesús las enfrentó. El foco del texto está puesto en Jesús en el desierto y en la tentación de satanás.

El desierto y los 40 días que Jesús pasó en él, nos recuerda el relato del pueblo de Israel que caminó 40 años en el desierto en búsqueda de la Tierra Prometida. El desierto es un lugar árido, del que, aparentemente, poco fruto se puede sacar. Sin embargo, las Sagradas Escrituras nos recuerdan, por un lado, que el deseierto es el lugar de la búsqueda y del encuentro con Dios. Por otro lado, el número 40 implica una totalidad. Es decir, todo nuestro ser, a lo largo de toda nuestra vida que vamos en búsqueda del Señor. ¿Cómo lo encontramos? Mirando a Jesús, sus actitudes, palabras y acciones. Cuando queramos encontrarnos con Dios, es decir, vivir un tiempo de desierto, debemos mirar a Jesús que nos indica el camino al proyecto de justicia y reconciliación al que Dios nos invita.

Satanás, por otro lado, no es la caricatura de cuernos, tridente y fuego eterno. La palabra griega satanás puede traducirse como "opositor". Por ello, no es de extrañar que el mismo evangelista en capítulos posteriores llame a Pedro de satanás. No porque Pedro sea una encarnación del demonio, sino porque, en ese momento, está oponiéndose al proyecto de Dios. 

Hoy, tal vez, podemos preguntarnos si, en medio de la comunidad eclesial, en medio de mi barrio, en medio de mi trabajo o de mi familia, sigo a Jesús, es decir, transparento a Dios y su modo de actuar en el mundo, o si, en cambio, me he convertido en un opositor (satanás) del proyecto de Dios. Cuando tantas personas buscan un sentido en la vida, cuando la sociedad reclama espacios de diálogo fraterno y no de violencia, cuando la Iglesia se abre a ser un espacio de acogida para todos y todas, ¿somos ejemplo de Jesús o somos opositores? ¿tendemos puentes o somos obstáculo para que el Señor pueda actuar en el mundo?

Pidamos este domingo, al comenzar la Cuaresma, la gracia de ser testigos fieles de la Buena Noticia que Jesús anuncia y que el mismo Señor nos ayude a que no seamos oposición u obstáculo para que otros se encuentren con el Dios de la Vida, la Esperanza y la Reconciliación.

Que así sea. Amén.

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